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Affor, Prevención Psicosocial.

Psicocardiología

 

El tratamiento de las cardiopatías propiamente dichas es llevado por el equipo médico de cardiología, ya que son los encargados de estudiar el corazón y plantear vías de actuación. Pero el aspecto más personal y psicológico de la enfermedad es tratado por psicólogos formados y con experiencia en este ámbito de especialización conocido como PSICOCARDIOLOGÍA.

Cuando hablamos de cardiopatías, es importante diferencias entre cardiopatías congénitas y adquiridas, tanto por sus implicaciones para la salud y el desarrollo de la persona, como por los aspectos emocionales diferenciados entre ambas.

Una cardiopatía congénita es una malformación del corazón con la que se nace. Generalmente es diagnosticada durante el embarazo y el tipo de tratamiento médico variará en función del tipo de cardiopatía congénita que presente el bebé, pues son muchas y diferentes entre sí.

El hecho de haber nacido con una enfermedad no implica que resulte más fácil su aceptación. Las visitas a los médicos cardiólogos, las diversas pruebas por las que tienen que pasar e incluso los cateterismos y/o cirugías pueden formar parte de su rutina; sin embargo, aceptar todos estos procedimientos y sus consecuencias en la vida personal, escolar y laboral es otro aspecto diferente y mucho más complicado de asimilar y “normalizar”. En este sentido, La familia ocupa un lugar primordial, ya que es la encargada de tomar decisiones de gran dificultad que tienden a generar sentimientos de inseguridad, incertidumbre, miedo y culpa. Asimismo, es habitual que aumenten las discusiones de pareja y se tienda a sobreproteger al menor.

Por todo ello, es fundamental como padres tener un adecuado conocimiento de la enfermedad y recibir orientación psicológica que facilite el afrontamiento de situaciones que resultan vitalmente estresantes y difíciles de abordar.

Las cardiopatías adquiridas son aquellas que aparecen a lo largo de la vida de la persona, frecuentemente en forma de Infarto de Miocardio o Angina de Pecho en la edad adulta. Hoy día sabemos que entre los factores de riesgo para desarrollar estas enfermedades se encuentran el sedentarismo, la mala alimentación, el tabaco, el consumo excesivo de alcohol y el estrés.

Estudios científicos inciden en que el estrés causa una serie de alteraciones en el corazón que conllevan una menor elasticidad de las arterias y mayor espesura de la sangre, provocando la acumulación de sustancias nocivas en las paredes de las arterias. Esta serie de alteraciones en el corazón dificulta la circulación de la sangre por nuestro organismo. Por tanto, detectar las situaciones que nos resultan estresantes y manejar nuestra respuesta emocional ante ellas resulta fundamental para cuidar nuestra salud física y psicológica.

Tras padecer una enfermedad cardiovascular es habitual que la persona se encuentre desorientada y necesite tiempo para volver a ubicarse en su rutina. Generalmente la enfermedad es percibida como “una amenaza para la vida”, despertando diversos temores que, de no ser atendidos y tratados, pueden resultar muy limitantes en el día a día de la persona, repercutiendo negativamente en su calidad de vida. La desinformación sobre la propia enfermedad y el miedo generado tanto en el paciente como en la familia pueden crear un mayor nivel de estrés, dificultando la rehabilitación y adaptación a la nueva situación.

Las medidas médicas y nutricionales las aporta el cardiólogo y el equipo de enfermería, pero el cuidado emocional, la reorganización familiar y laboral y el afrontamiento de los miedos es guiado por psicólogos expertos en la materia, aquellos con los que poder sentir que se “habla el mismo idioma”, ya que conocen la enfermedad, sus consecuencias y las herramientas adecuadas para afrontar las dificultades que conlleva.

Para todo ello contamos en nuestro centro con Almudena Lloret, Psicóloga Sanitaria y especialista en Psicocardiología, habiendo desarrollado esta especialidad tanto en la Unidad de Prevención Secundaria y Rehabilitación Cardiaca del Hospital Virgen Macarena de Sevilla como en la asociación Corazón y Vida, donde trabaja diariamente con personas que han nacido con una Cardiopatía Congénita y sus familias, en el Hospital Materno- Infantil Virgen del Rocío, centro de referencia en Andalucía para este tipo de patología.

 


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