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Affor, Prevención Psicosocial.

Trastornos de Ansiedad

 

Son uno de los problemas más frecuentes en la sociedad actual y pueden manifestarse de formas muy diversas. En la mayoría de los casos, estas respuestas de ansiedad excesivas surgen de conductas y reacciones aprendidas, lo que significa que podemos aprender a gestionarlos y responder de otra manera.

La ansiedad es la más común y universal de las emociones. Es una respuesta normal y adaptativa, que constituye nuestro sistema de alarma automático como la respuesta emocional que nos prepara para luchar o para huir ante una situación de peligro. Pero si esta respuesta aparece ante situaciones cotidianas (problemas de tráfico, conocer a personas nuevas, un examen, etc.) o estímulos internos (pensamientos, ideas, imágenes, etc.) que no son realmente peligrosos y, aun así, se interpretan como algo verdaderamente amenazante, es entonces cuando aparece el problema.

Nuestra meta será aprender a controlar los niveles de ansiedad, a fin de mantenerlos en unos niveles sanos y adaptativos, de modo que supongan una ayuda y no un mecanismo de bloqueo y sufrimiento cotidiano. La ansiedad puede dejar de ser funcional si se dispara ante situaciones que no son realmente “peligrosas” o en función de tres criterios:

  • Demasiado intensa.
  • Demasiado frecuente.
  • Demasiado duradera.


Más allá de los llamados trastornos por ansiedad (pánico, agorafobia, fobia social, obsesiones, ansiedad generalizada, etc.) la ansiedad es, además, un componente importante de otros problemas: problemas de alimentación, problemas sexuales, problemas de relación personal, dificultades de rendimiento intelectual, molestias físicas de origen psicosomático, etc.

Los síntomas de ansiedad más frecuentes engloban síntomas cognitivos (como dificultades de atención y concentración, pensamientos negativos y/o repetitivos, preocupación excesiva…), fisiológicos (caracterizados por un alto grado de activación del sistema nervioso autónomo) y motores (con comportamientos no adaptativos, como inquietud, impulsividad, conductas de evitación y/o huida, alteración de alimentación y conductas adictivas y compulsivas…). Es necesario tener en cuenta todos los aspectos implicados en la ansiedad para solucionar definitivamente el problema.
A continuación describimos algunos de los trastornos de ansiedad más frecuentes:

El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)


Se engloba dentro de los Trastornos de Ansiedad y se caracteriza por la presencia de pensamientos o imágenes intrusivas y recurrentes (obsesiones), que la persona no desea y que considera irracionales o exagerados. Este malestar lleva a la persona a conductas repetitivas (compulsiones), cuya finalidad es aliviar el malestar experimentado. Este trastorno genera en la persona a un malestar general, un deterioro de su vida cotidiana y un desgaste emocional y de tiempo significativo.

Las obsesiones se caracterizan por la sensación de que “invaden” la conciencia de la persona sin ser producidos voluntariamente. Tras intentos infructuosos de ignorarlos o suprimirlos, la persona pone en marcha las conductas compulsivas encaminadas a reducir la ansiedad producida por las obsesiones.

Las compulsiones más frecuentes son las repeticiones de conductas, movimientos o frases, comprobar cosas una y otra vez, rituales de lavado, ordenar, repetir mentalmente alguna frase, esfuerzos por recordar al detalle determinadas escenas o momentos relacionados con la obsesión… El TOC también suele incluir evitaciones de aquellas situaciones que con mayor frecuencia desencadenan el círculo obsesión-compulsión.

La terapia cognitivo-conductual se ha demostrado como la más eficaz en el abordaje y tratamiento de los trastornos obsesivo-compulsivos, al trabajar en una adecuada gestión de la ansiedad experimentada y en la ruptura del círculo obsesión-compulsión, ayudando a la persona a retomar el control de su vida y mejorar el bienestar experimentado.

El Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT)


Se caracteriza por la aparición de síntomas intensos tras la exposición a un acontecimiento traumático, como puede ser verse expuesto a la muerte, a una lesión grave o a violencia sexual, haya sido real o por una amenaza, y puede ser tanto una experiencia directa del suceso traumático como indirecta, es decir, que le suceda a alguien cercano o con quien se sienta identificado.

Los síntomas principales del estrés postraumático son: recuerdos y sueños angustiosos y reacciones fisiológicas intensas, evocación de imágenes ante hechos parecidos y evitación.

El tratamiento psicoterapéutico tiene como objetivo aprender a manejar el estrés experimentado, reduciendo la intensidad de los síntomas, abordando las conductas de evitación y ayudando a la persona a integrar el evento traumático en su ciclo vital reduciendo el dolor u angustia asociados.

Hipocondría

La persona hipocondríaca cree ver señales o signos evidentes de padecer una enfermedad grave, por lo que necesita continuamente autoexaminarse y la evaluación de especialistas médicos. Con cada visita se queda momentáneamente tranquilo/a, pero pronto encuentra un nuevo síntoma o señal de enfermedad. Realmente no está simulando, incluso puede llegar a somatizar y experimentar síntomas físicos que interpreta como pruebas de que algo malo le sucede, siendo fruto sin embargo de la excesiva ansiedad y preocupación debido a su creencia.

Es posible que la aparición de la hipocondría esté relacionada con alguna crisis personal o con una enfermedad propia o de alguien cercano, o incluso el fallecimiento del mismo. Y suele estar acompañada de síntomas de ansiedad y depresión, por lo que su tratamiento es puramente psicológico.
La terapia que está comprobada como la más efectiva en los temas de Hipocondría es la que aplicamos en AFFOR. Mediante técnicas cognitivo-conductuales te ayudaremos a reducir  la ansiedad y la preocupación  asociadas a este estado.

Ansiedad/Fobia Social

Este diagnóstico hace referencia a un malestar irracional y desmesurado que experimenta una persona en diversas situaciones sociales en las que teme ser evaluado u observado. Todos podemos llegar a sentir cierto grado de nerviosismo ante determinadas situaciones sociales (ej.: hablar en público, sentirse observado, acudir a un evento donde no se conoce a nadie, etc.) pero en este caso el sentimiento es exagerado. La persona tiene a llevar acabo conductas de evitación por no sentirse capaz de hacerle frente, pero que al mismo tiempo le causan un gran malestar emocional.

Los síntomas se presentan a nivel físico (sudor, rubor, palpitaciones, etc.), cognitivo (pensamientos de inutilidad, preocupación excesiva, etc.), conductuales (principalmente conductas de evitación) y emocionales (Intenso malestar emocional, sentimiento de desánimo, etc.).

Si piensas que tu timidez o tu miedo a enfrentarte a algunas situaciones sociales te está sobrepasando, nosotros podemos ayudarte a encontrar la mejor manera de ir superándolo

blog  Lecturas recomendada: Tengo Ansiedad, ¿me estoy volviendo loco/a? ---- ¿Mis manías son obsesiones? ¿Y qué hay de las supersticiones?

 


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