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Affor, Prevención Psicosocial.

Siempre en verde, conectados, localizados, chequeando el correo electrónico, saltando de una conversación a otra de WhatsApp, pegados a un móvil o una Tablet, ajenos a lo que está ocurriendo en el mundo real mientras navegamos por el mundo virtual… ¿Dónde está el límite? ¿Eres tecnoadicto/a?

El uso de las tecnologías, ¿moda o adicción?

La revolución tecnológica se ha instaurado totalmente en nuestras vidas. La mayoría de nosotros somos incapaces de concebir un día cualquiera de nuestra vida sin usar alguno de los muchos aparatos tecnológicos que tenemos a nuestra disposición.

Nuestra relación con el mundo tecnológico impregna casi todos los ámbitos en los que nos movemos a diario: comunicación, relaciones personales, información, diversión, formación, n¡banaca, compras… Nos levantamos con el móvil en la mano revisando el grupo de whatsapp que anoche se quedó charlando hasta tarde, pedimos cita en el médico, chequeamos el correo electrónico, anotamos en la agenda todo aquello que no podemos olvidar hacer hoy… Y todo esto antes de desayunar.

Pero ¿cómo diferenciamos si lo que hacemos es “normal”? ¿Usamos todos los recursos tecnológicos que tenemos a nuestro alcance para conseguir que nuestra vida sea más fácil? ¿O nos enfrentamos a una adicción? Para poder contestar a esas preguntas tenemos que saber que una persona se encuentra en situación de abuso o consumo perjudicial cuando:

  1. Tiene un hábito (independientemente de su frecuencia y duración)
  2. Su forma de hacerlo le genera problemas (independientemente de la clase de problemas que sean: familiares, legales, económicos, sociales, académicos…)
  3. Este consumo abusivo deriva en una dependencia cuando al percibir que estamos teniendo problemas, no conseguimos dejarlo o nos supone un esfuerzo importante dejarlo.

La Organización Mundial para la Salud (OMS) señala que una de cada cuatro personas sufre trastornos de conducta relacionados con adicciones a las tecnologías, por lo que parece evidente que se está convirtiendo en un problema que va en aumento. Esto nos lleva a plantearnos las siguientes cuestiones:

¿Qué problemas está generando el consumo abusivo de las tecnologías?

  • Tiempos prolongados de conexión a internet (redes sociales, grupos de whatsapp, etc.) con fines recreativos a lo largo de cada día. Permanecer alrededor de 3 o 4 horas al día conectado supone un aislamiento de la realidad y un desinterés por otros temas pudiendo llevar a trastornos de conducta, además de fomentar el sedentarismo o la obesidad.
  • Descuido de áreas importantes de la vida como el trabajo, las relaciones personales (en persona), hábitos saludables de descanso y alimentación.
  • Problemas de personalidad: timidez excesiva, baja autoestima, rechazo de la imagen personal…
  • Personas insatisfechas con su vida o con carencias afectivas que intentan suplir relacionándose en un mundo virtual.
  • Síntomas de ansiedad, depresión, hostilidad…

¿Sabemos cuáles son los síntomas de una tecnoadicción?

  • Privación de sueño para estar conectado.
  • Descuido de actividades importantes como las relaciones familiares y sociales, el trabajo, los estudios o la salud.
  • Recepción de quejas de personas allegadas por el excesivo uso de las tecnologías.
  • El deseo de conexión como pensamiento dominante a lo largo del día y sentirse irritado excesivamente cuando la conexión falla o es muy lenta.
  • Mentiras sobre el tiempo real que se está conectado.
  • La fijación de restricciones de uso y no ser capaz de llevarlas a cabo.
  • La conexión a internet como la primera y última acción del día al levantarse y acostarse.
  • Reducción del tiempo dedicado a tareas cotidianas como comer, dormir, estudiar/trabajar o relacionarse con la familia, para dedicarlo a estar conectado.

¿Cómo podemos hacer un uso responsable de las tecnologías?

  1. Potenciar actividades de ocio saludable (deporte, lectura en papel, actividades al aire libre, etc.).
  2. Ser consciente y controlar los tiempos de uso de las tecnologías, poniendo un horario para conectarse y desconectarse.
  3. No dormir con el móvil junto a la cama con la idea de evitar que sea lo último que veamos antes de dormir y lo primero al despertar.
  4. Tener un horario programado, donde se contemple la planificación de tareas relacionadas con diferentes ámbitos de la vida: ocio, trabajo, formación, etc. Esto te ayudará a optimizar tu tiempo.
  5. Desactivar el plan de datos o WIFI en ocasiones importantes, para no perder el tiempo en redes sociales y engancharnos a otras actividades.
  6. Dejar de lado el teléfono en reuniones. Es algo habitual en reuniones, fiestas, comidas, ver a muchas personas con el móvil en la mano sin atender las conversaciones que hay alrededor. Es esencial desconectar el teléfono y centrarnos en hablar con las personas que tenemos al lado.
  7. Las compras online son cada vez más frecuentes. Ahorramos tiempo, podemos comprar en cualquier momento y a cualquier hora, sin colas, te lo llevan a casa y tenemos a nuestro alcance desde comida, ropa, medicamentos hasta vehículos o casas. A veces es necesario cuestionarse si lo que vamos comprar es un objeto necesario en tu vida.
  8. Pedir ayuda si te das cuenta de que tienes un hábito que está generándote un problema en algún ámbito de tu vida y no puedes dejar de hacerlo o te cuesta un gran esfuerzo. Hay profesionales que te pueden ayudar a lograrlo.

 

Sobre el autor

Berta Bejarano García

Berta Bejarano García

Psicóloga colegiada: AN-06100

Licenciada en Psicología, especialidad Sanitaria

Experta en atención al enfermo y al cuidador

Máster en Terapia Asistida por Animales

Perfil:

  • Especialista en adicciones
  • Especialista en atención a personas con Trastorno Mental Grave
  • Psicoterapia Cognitivo-Conductual

Más sobre mí…

Nací en Sevilla. Soy la tercera de cuatro hermanos pero si no fuera por el gran parecido físico que nos une… cualquiera diría que tenemos los mismos padres…

La mayoría de los recuerdos de mi infancia -que son muchos- son buenos a pesar de que mis padres se separaron cuando todavía era algo poco frecuente. Mi madre supo cubrir los huecos y multiplicarse para estar en casa atendiéndonos a los cuatro y trabajar fuera al mismo tiempo. La admiro por eso y por otras muchísimas cosas, sobre todo ahora que soy madre de dos pequeños terremotos, que aunque son unos niños estupendos, me cuesta imaginar si tuviera que hacer todo yo sola y con el doble de tarea…

Siempre he sido un poco “mente inquieta”. No me gusta conformarme con un “porque sí” como argumento y le doy vueltas a las cosas hasta entenderlas por completo. Quizás fue eso lo que me llevó a estudiar la carrera de psicología... o no. El caso es que me encanta mi profesión y no me imagino haciendo otra cosa.

Desde que acabé la carrera (porque en esta profesión nunca se acaba de estudiar), he ido conociendo diversos ámbitos mediante voluntariados, prácticas, residencias de ancianos, residencias de salud mental…En esta última etapa es donde más tiempo he pasado (profesionalmente hablando) y  he crecido como persona y psicóloga. Cada día tenía como objetivo llevarme algo nuevo para mí, viniera de un compañero/a, de un familiar o de un paciente. Estos últimos son los que más me han enseñado con sus inquietudes, sus miedos, su manera de reponerse ante las dificultades y, por supuesto, sus recaídas. Lo mejor de este trabajo es que nunca hay dos días iguales.

Siempre le pido a mis pacientes en la primera sesión que se definan en tres palabras. La mayoría me pregunta: ¿buenas o malas? Y siempre les contesto: lo que te salga…Hoy, aprovecho esta presentación, aunque siempre es un ejercicio que resulta difícil, para describirme también con tres palabras: activa, positiva y “peleona”.

Affor llegó a mi vida en el momento más oportuno. Muchas veces oigo que las cosas siempre pasan por algo. Yo prefiero “tunear” un poco esa frase y decir que las cosas pasan y que solo somos capaces de ver las oportunidades cuando estamos preparados para subirnos al tren. Esto último está muy relacionado con mi lema de vida: la actitud… porque precisamente con la actitud adecuada podemos conseguir casi todo lo que nos propongamos y si no es así al menos podremos aprovechar la oportunidad disponible que veamos alrededor.

 


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